Lucas 10, 17-24
3 de Octubre de 2026 - Saturday
Lectura del santo evangelio según san Lucas
Lucas 10, 17-24
En aquel tiempo, los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”.
Él les contestó: “Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo”.
En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.
Sábado de la XXVI semana
Lectura del santo evangelio según san Lucas
Lucas 10, 17-24
En aquel tiempo, los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”.
Él les contestó: “Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo”.
En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.
Él les contestó: “Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del ..." — Lucas 10, 17-24
Citas de Jesús a Luisa Piccarreta — Libro de Cielo
“"“En mi Iglesia está representado todo el Cielo: Así como en el Cielo una es la cabeza, que es Dios, y muchos son los santos, de diferentes condiciones, órdenes y méritos, así en mi Iglesia una es la cabeza, que es el Papa, y hasta en la tiara que rodea su cabeza está representada la Trinidad Sacrosanta, y muchos son los miembros que de esta cabeza dependen, o sea, diferentes dignidades, diferentes órdenes, superiores e inferiores, desde el más pequeño hasta el más grande todos sirven para embellecer mi Iglesia, y cada uno según su grado tiene un oficio que le ha sido dado, y con el exacto cumplimiento de las virtudes viene a dar de sí en mi Iglesia un esplendor olorosísimo, de modo que la ti..."”
“"“Hija mía, mi Voluntad es la Santidad de las santidades, así que el alma que hace mi Voluntad, por cuanto fuera pequeña, ignorante, ignorada, deja atrás a todos los demás santos a pesar de los portentos, de las conversiones estrepitosas, de los milagros que hayan hecho; es más, confrontándolos, las almas que hacen mi Voluntad son reinas, y todas las demás están como a su servicio."”
“"“Hija mía, cada vez que el alma entra en mi Querer para rezar, obrar, etc. , tantas diversas tintas divinas recibe, una más bella que la otra. ¿No ves cuánta variedad de colores y de belleza contiene toda la naturaleza? Son las sombras de la variedad de los colores y belleza que contiene mi Divinidad; ¿pero dónde adquieren las plantas y las flores la variedad de los colores? ¿A quién le di el oficio de colorear con tantas variadas tintas a tanta diversidad de plantas? Al sol."”
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s. Cándida, mártir en la via Portuense
Cándida, una virgen y mártir de los primeros siglos cristianos, fue probablemente sepultada en Roma, en el cementerio de Ponziano que se encuentra a lo largo de la Vía Portuense. Según algunos, ella fue la que dio cristiana sepultura al mártir Pimenio y por esta razón fue condenada al martirio.
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